Poco
a poco, lentamente, los grupos narco-terroristas colombianos, con una
paciencia y una dedicación admirables, han ido penetrando las
universidades, los colegios, El Senado, La Cámara, en fin..; con ese
paso lento, pero seguro, han sabido cómo llegar al poder, mientras la
gran mayoría de los Colombianos ignoran que esto está sucediendo.
Estamos
acostumbrados a ver que la guerrilla sólo combate en el campo; se
encargan de derrumbar torres eléctricas, volar oleoductos, secuestrar,
quemar buses etc. Y creemos que es allí dónde se da la gran batalla,
pero no es así; esa es solamente la fuerza bruta que utilizan, mientras
que con las ideas van penetrando en territorios que jamás nos
imaginaríamos: las universidades más prestigiosas de las principales
ciudades. De hecho, son universidades privadas, y allí han venido
trabajando a los jóvenes para meterles en la cabeza la idea de lo
positivo que es el socialismo. Al respecto, hace poco leí una frase que
decía: “Quien en su juventud no se sintió afín al socialismo, es un
indolente. Quien en la madurez continúa siendo partidario de las tesis
del socialismo, es un idiota”.
Nada
más cierto que lo anterior, porque la gran mayoría de los seres
humanos, por naturaleza, no queremos ver sufrir a las otras personas o
¿a quien le gusta ver gente pobre? ¿A quien le gusta saber de alguien
que no tiene con qué comer? ¿A quién le gusta enterarse de una persona
que murió porque no tenía cómo pagarse un tratamiento médico o de
aquellas niñas que venden su cuerpo para poder sostener una familia?
Realmente creo que son pocas las personas que dirán que se sienten
cómodas e incluso que disfrutarán ver algo así. No obstante, el
socialismo está lejos de ser la solución a estos problemas; más aún,
cuando se plantea que a un empresario hay que quitarle de lo mucho o lo
poco que tenga para darle a los menos favorecidos, cuando los impuestos se deben
subir para subsidiar a las familias sin recursos, cuando el costo de la
vida se encarece para dar subsidios a las familias pobres, por cada hijo
que tengan. Esas son cosas ridículas y más que soluciones, traen
infinitos problemas donde una cosa si se cumple: todos terminarán o terminaremos por
estar en igualdad de condiciones, todos terminaremos en la miseria, y no
es así como prospera una comunidad. Como ejemplo está nuestro país vecino, uno de los más ricos debido al petróleo y su población en la pobreza gracias al socialismo del S XXI.
Con
esas tesis absurdas, la izquierda se gana el corazón y compra los
sentimientos de aquellos incautos que aún no han vivido lo suficiente
como para razonar que todas esas promesas son sólo espejismos y que la
realidad es bien diferente.
Tan
ridícula es la tesis del socialismo que las mismas FARC no la aplican.
Ellos dicen querer la igualdad para todos, pero aun siendo la
“organización-empresa” que mayores ganancias genera en Colombia después
de ECOPETROL y que tiene mas o menos 8.000 “trabajadores” (ECOPETROL
tiene cerca de 6.100 de los cuales 2.352 son convencionales, 3.533
ocupan cargos directivos), de estos 8.000 “trabajadores” la gran mayoría
ganan sueldos miserables, no tienen compensatorios, no ganan horas
extras, ni subsidios, ni becas; no tienen derecho a pasar las navidades,
años nuevos, cumpleaños, y demás celebraciones con sus familiares.
Entonces
¿cuál es el beneficio del socialismo? ¿En que país se puede ver un
socialismo triunfante, sólido y donde el bienestar sea general? ¿En
Cuba? ¿En Venezuela? ¿En Rusia? ¿En China?
El
discurso socialista de las FARC es un discurso ridículo; hablan de
bienestar para todos mientras le roban las gallinas al campesino mas
pobre, mientras despojan de sus tierras a los pequeños agricultores, o
peor aún, los obligan a sembrar coca por lo que les pagarán una ínfima
parte del precio por el cual será vendida, si es que les pagan. Hablan de reforma agraria integral cuando por medio de la violencia se apoderan de territorios para sembrar cultivos ilícitos. Y eso
si, no pueden ver al “Imperio” que es para ellos casi como ver al
mismísimo demonio, pero para mandar la droga y venderla allá si están a
la orden del día, porque al final de cuentas lo que les importa no es el
bienestar general sino hacerse ricos y llegar al poder.
Nota: Si aún no se ha cuestionado el porqué del nuevo aplazamiento de los diálogos en La Habana, deténgase un momento a pensar en el día en que la Haya publicará el Fallo sobre el asunto de San Andrés y tal vez encontrará respuestas a la inquietud, ya sabemos que perderemos parte del territorio colombiano, SALOMÓNICAMENTE.
Por algo se está fraguando un cacerolazo nacional el 5 de Dic. eso no es gratis sr. presidente.
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