23 enero, 2014

CIUDADANO, NO SALGA DE CASA


Imagen tomada de Eltiempo.com





Para nadie es un secreto el evidente deterioro en materia de seguridad que se viene presentando en las principales poblaciones del país. Sólo por citar un par de ejemplos, Medellín y Cali, ubicadas dentro de las 5 ciudades más importantes de Colombia, se encuentran también dentro del escalafón de las 50 ciudades más peligrosas del mundo.

Se ha vuelto pan de cada día escuchar de nuestros amigos y conocidos historias de atracos, raponeo, secuestros exprés y hasta homicidios. En ciudades como Medellín se ha llegado a tal extremo que han empezado a circular por las redes sociales una especie de panfleto en el que, aparentemente, un grupo de ciudadanos cansados de la inseguridad se han agrupado para hacer frente a la delincuencia urbana, es decir, para tomarse la justicia por sus manos. Este hecho me parece de mucha gravedad, pues siempre estas acciones salen mal y esos grupos terminan por convertirse en grupos delincuenciales también, que ingresan al bajo mundo que combatían para manejar los negocios de drogas y demás ilícitos.

Como si esto no fuera suficiente, ahora aparece la noticia del nuevo código penitenciario, en la que, al parecer se liberarán entre 8 y 9 mil presos que hayan cometido delitos “menores” y para que se aterre, amigo lector, un nuevo fallo del Consejo de Estado dicta que las estaciones de policía se deben ubicar en lugares donde no pongan en riesgo la seguridad de la población civil aledaña, es decir, fuera de las ciudades y cascos urbanos.

Es una vergüenza que para un gobierno absolutamente incapaz de ejecutar obras y que en más de 3 años no ha logrado la construcción de una sola cárcel, ahora la salida sea liberar a los presos. En consecuencia la población quedará absolutamente indefensa, sin policía y con el agravante de que este será el ejemplo que se dará a quienes aun por miedo a la ley no cometían crímenes, pues finalmente el mensaje que les llegará, es que si usted roba o apuñala a alguien, al final no tendrá problema con la ley porque el Gobierno Nacional es incapaz de manejar, primero la justicia y segundo a los presos.

El nuevo código penitenciario establece que los condenados a menos de 8 años de prisión, sin rebajas y que no tengan antecedentes penales podrán acceder al beneficio de la excarcelación; responsables de delitos contra la administración pública y el Derecho Internacional Humanitario no tendrán este privilegio, como tampoco los condenados por estafa, hurto calificado, extorsión y secuestro, violencia intrafamiliar y sexual y otras conductas graves.

Lo que queda por ver es cuantos guerrilleros serán liberados al ser cobijados por esta reforma, porque no nos llamemos a engaños, en La Habana hace mucho tiempo se están acordando cosas, y no vamos a ser tan ilusos de creer que si esto pasa, ellos se reintegraran a la vida social, por el contrario, saldrán directamente a engrosar las filas de la guerrilla en la selva y a incrementar su poder.

Qué paradoja, mientras negociamos una paz, que nunca le encargamos al presente Gobierno, el país entrega todo y se postra de rodillas; en cuanto el siempre verdugo se fortalece esperando el momento preciso para iniciar otro ataque feroz contra sus compatriotas.

Que la noche nos coja confesados.

@JuMaJaRa

04 diciembre, 2013

RECORDAR ES VIVIR





Dicen que recordar es vivir y, por lo general, esta frase la utilizamos para referirnos a situaciones felices de nuestro pasado que nos encantaría suspender en el tiempo y disfrutarlas eternamente.

En lo personal, debo decirlo, no me alegra estar escribiendo sobre asuntos negativos de nuestro país o de mi ciudad en particular, preferiría poder dedicar estas líneas y este espacio, más que a la crítica, a la construcción de sociedad y cultura desde las acciones de cambio; sin embargo para poder hacerlo es necesario preparar el terreno, pues si este no se encuentra en buenas condiciones todo el trabajo será en vano y todas las ideas y propuestas caerán en saco roto y se perderán para siempre.

Es por esto que debo hacerles recordar, con la posibilidad infeliz de vivirlo nuevamente, un amargo capítulo de la historia colombiana. Por supuesto que me estoy refiriendo al viejo, sonado y refrito proceso 8.000, que nos tuvo hasta la coronilla porque atestó de noticias e información todos los medios de comunicación del país. Pero vaya sorpresa, a pesar de ser uno de los más amargos capítulos que ha sufrido nuestra democracia y de haberse tenido toda la evidencia posible, los responsables nunca fueron judicializados y se pavonean hoy por la más alta sociedad como distinguidas personas que posan de intelectuales y dan opiniones sobre los temas del país sin siquiera sonrojarse. 

Lo más grave de todo es que si no prendemos las alarmas a tiempo este capítulo se repetirá, porque sus principales actores, con el sigilo de un felino salvaje, se agazapan en la maleza y están esperando el momento preciso para abalanzarse de nuevo sobre su presa que, para el caso presente, es nada más que la democracia de nuestro país, la más vieja de Suramérica.

El fin de semana pasado se realizó una convención del Partido Liberal en la cual se determinó que el “Señor” Horacio Serpa, será la cabeza de la lista al Senado de la República por dicho movimiento. ¿Habrase visto semejante atropello a la razón y la dignidad de un país?

En dicha convención posaron alegres y sonrientes 3 personajes funestos para la democracia colombiana, 2 de ellos expresidentes, y todos ligados por graves escándalos en sus hojas de vida. Nos referimos claramente a César Gaviria, que hoy nos venimos a enterar que tuvo en sus manos, 3 días antes de las elecciones presidenciales de 1994, las grabaciones que confirmaban la participación directa del narcotráfico en la campaña presidencial en la cual salió electo Ernesto Samper Pizano. El entonces Presidente Gaviria escondió aquellas grabaciones y permitió que entrara al Palacio de Nariño el más grande elefante que sólo las autoridades del país no vieron.

Fuera de este acontecimiento no hay que olvidar que fue Cesar Gaviria quien construyó La Catedral, un lugar de recreo con ostentosos lujos para “encarcelar” al más peligroso asesino que tuvo Colombia por esos tiempos, el narcotraficante Pablo Escobar. Ese lugar más que una cárcel fue una mansión de recreo y una oficina para dicho narcotraficante, que incluso contaba con una central de telecomunicaciones más avanzada que la de los organismos de inteligencia de aquel tiempo. ¿Cómo pudo un Presidente de la República rendirse a los pies del narcotráfico?

Apareció de nuevo Ernesto Samper, el elefante en persona, el más vergonzoso de los presidentes que hayamos tenido al que incluso los Estados Unidos de Norteamérica le quitó su visa por estar directamente ligado al narcotráfico. Este sínico personaje se sostuvo con su sonada frase “todo fue a mis espaldas” y cuesta bastante creer que entraron a su campaña 15 Millones de Dólares, que al día de hoy continúa siendo una cantidad absurda de dinero, pero hace 20años era todavía más, sin que él lo percibiera. Con los sucios dineros del narcotráfico, habidos con sangre, mutilaciones, asesinatos, secuestros y toda la porquería movida por ese maldito negocio, Samper pudo comprar la justicia y todo lo necesario para que, hasta el día de hoy, siga impune.

La alianza GASS, como la denominó Andrés Pastrana (Gaviria, Samper y Serpa) se complementa con Horacio Serpa, fiel escudero de Ernesto Samper y hoy cabeza al Senado por el Partido Liberal. Este delincuente tiene en su prontuario el transporte de grandes sumas de dinero, en aviones proporcionados por la misma mafia, para diferentes regiones del país. Dinero con el cual se compraron conciencias y votos para lograr el más amargo capítulo de la historia que culminó con la elección de Ernesto Samper como Presidente.

Ahora estos 3 sujetos se presentan como “La renovación y el cambio” en la política colombiana, parece cómico pero lamentablemente es real, y al maravilloso circo se suma el cantinflesco personaje que hoy tenemos por presidente, Juan Manuel Santos, para complementar esta faena. Mejor dicho se alinearon las estrellas para que los colombianos sintamos vergüenza y arrepentimiento por el “Show” que comenzó en el 94 y quiere continuar su función.

Santos ha hecho todo lo posible por ser el personaje más desprestigiado del país, gobierna con el Partido Liberal, revive a los personajes del 8.000, le da vida a una guerrilla moribunda y miente descaradamente al maquillar las cifras de los indicadores nacionales y a todo esto le suma que va por la reelección porque está “haciendo bien su tarea” ¿Será acaso acabar con el país?

Estimados lectores, está en nuestras manos el voto castigo, tenemos en frente la decisión que permitirá revivir las dolorosas épocas del narcotráfico o continuar por la senda de la seguridad democrática que, por 8 años, le dio un enorme impulso al país.  Los colombianos somos de memoria corta y selectiva, pero hay que ayudar a la gente a recordar quienes son los que ahora comandan el Partido Liberal e impedir que cualquier voto se desvíe hacia sus urnas.

Votemos a conciencia por quienes  sean  una verdadera renovación y salvamos a Colombia de caer de nuevo en el abismo.


@JuMaJaRa

27 noviembre, 2013

SIN CAFÉ NO SOMOS NADA.






Tal vez como mecanismo de defensa para poder sobrellevar la difícil situación que nos ha tocado vivir, seguramente desde mucho antes que el libertador nos librara del yugo Español, los colombianos hemos decidido borrar nuestra memoria histórica o por lo menos hacerla selectiva y creo que por ese motivo Colombia es un país sin memoria.

Se entiende que para tantas tragedias que nos ha tocado soportar nuestros cerebros hayan optado por guardar en un rincón olvidado aquellos recuerdos que se convierten en una carga para vivir, a los colombianos nos ha tocado padecer innumerables tragedias, no solo por la violencia que históricamente nos ha azotado, sino también por fenómenos naturales. Sin embargo con gran valentía hemos continuado nuestra marcha sin perder la esperanza de que algún día todo cambie y podamos vivir tranquilos en nuestro anhelado paraíso.

Lo que no podemos permitir es que nuestra memoria nos falle ante otros hechos que fueron de vital importancia para nuestra vida y para el desarrollo de nuestra economía. No podemos olvidar que en nuestro país, agrícola por naturaleza, hay sectores que han debido llevar sobre sus hombros el peso de la economía nacional cuando las condiciones no le eran favorables al resto de los sectores.

Con gran dolor hemos visto como en los últimos años los cafeteros han sufrido difíciles embates, no sólo por la crisis mundial sino porque se encuentran ante un gobierno indolente que aún no logra comprender sus necesidades y mucho menos conectar con ellos para definir soluciones. 

Juan Manuel Santos no ha querido entender a los cafeteros, y en un afán por apaciguar sus ánimos hasta les regaló tabletas con la esperanza de hacerlos desistir de un justo paro. Qué triste remedio para el sector más importante de la economía agrícola nacional, que no está pidiendo limosnas ni mucho menos, lo único que piden es que en estos momentos de crisis el país les devuelva algo de lo que, en otras épocas de abundancia, ellos dieron a nuestra patria. Ojalá esas tabletas sirvieran para mejorar el precio internacional del café, o para alivianar las deudas de los cafeteros o por lo menos para comprar insumos para la producción, pero se necesitan menos de dos dedos de frente para comprender que eso no sucederá.

Por esos actos incomprensibles de un gobierno con estilo mafioso, dónde todo se soluciona regalando cosas absurdas o prometiendo soluciones billonarias, Juan Manuel Santos fue víctima, en el parque central de Chinchiná - Caldas, de la chiflada más grande que se haya registrado en la historia a un presidente colombiano.

Por otro lado hay que aclarar que difícilmente en el mundo Colombia sea reconocida por algo diferente a su violencia histórica y a la producción de drogas, que Hollywood se ha encargado de difundir con equivocadas apreciaciones; Pero apartando un poco esa imagen negativa a Colombia se le reconoce mundialmente como un gran productor de café de excelente calidad, el  posicionamiento de imagen que se ha logrado es inmenso y no logro entender por qué aún no ha sido explotado. El paradigma erróneo de mezclar nuestro café de alta calidad con cafés importados de baja calidad para venderlo a un precio competitivo hay que derrumbarlo, el café colombiano per-se se podría vender a un precio superior por ser un café de alta calidad y con seguridad el mundo sabría apreciarlo. Por eso es comprensible el dolor que sintieron nuestros cafeteros cuando a un “brillante” ministro del actual gobierno se le ocurrió decir que deberían dejar de quejarse tanto y empezar por reemplazar los cultivos de café por otra clase de cultivos, menuda ocurrencia! 

A este “genio” le haría sólo una pregunta, ¿Cuánto tardaríamos y cuanto nos costaría posicionar una imagen, como la que tenemos actualmente a nivel mundial de la calidad de nuestro café, con otro producto?

Por mucho tiempo los cafeteros sostuvieron al país y en algunas ocasiones cumplieron incluso con tareas que le correspondían al gobierno, como electrificar poblaciones o construirles alcantarillados y acueductos, al día de hoy parece que nada de eso se les reconociera o nadie quisiera recordarlo.

Los cafeteros tienen en frente a la Federación Nacional de Cafeteros, que nació como un organismo para ayudarlos y traerles beneficios, pero en una situación absurda se ha convertido en su verdugo, su mayor obstáculo para poder exportar libremente y su peor enemigo que alberga un cáncer burocrático dónde el despilfarro de dinero en opulentas obras, que nada tiene que ver con su actividad principal, es el pan de cada día. 

Por eso su mayor inquietud es, ¿A dónde han ido los dineros de millonarias transacciones por la venta de empresas y bancos que eran de su propiedad? ¿Por qué la federación nunca revela sus cifras para entender dónde se encuentra el dinero? 

Mientras el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros gana más de 50 millones de pesos mensuales, los productores de todo el país pierden grandes sumas de dinero cada que logran vender una carga de café. Y lo peor está por venir para nuestra economía, cuando el próximo año los cafeteros no sean capaces de cumplir con sus obligaciones y pagar las deudas en los bancos, ¿Qué haremos para entonces?

Los colombianos tenemos que recordar que gran parte del desarrollo de nuestro país se lo debemos a los cafeteros y es este el momento para salir a apoyarlos y tenderles la mano hasta que se recuperen y vuelvan a ser el motor de la economía colombiana, como históricamente lo han sido, porque tenemos que entender que sin café no somos nada.

@JuMaJaRa