21 octubre, 2013

“POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS”




Seamos nosotros el cambio que Colombia necesita, pues finalmente la decisión está en nuestras manos.


“POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS”.
Esta frase a la cual recurrimos para explicar el estado actual de nuestra sociedad cuando observamos algún acto indebido por parte de ciudadanos o funcionarios públicos, resulta en la mayoría de las veces graciosa, pero cuánta realidad se esconde detrás de ella.

Me vienen a la cabeza inmediatamente las imágenes de Merlano, cuando fue detenido por la policía y se negó a realizar la prueba de alcoholemia, y la imagen fresca de Carlos Enrique Martínez, el concejal de Chía que evadió también, en su camioneta blindada, un retén de la policía y genero una persecución policial que pudo haber terminado en tragedia debido a las infracciones que se cometieron mientras esta ocurría.

Estos son apenas los casos que conocemos, pero ¿Cuántas otras cosas no sucederán de las cuales nunca nos enteramos? ¿Cuántos abusos del poder se presentarán a diario sin que se hagan públicos? Es un tema que me preocupa, porque a una clase política desprestigiada per se, estos excesos, por parte de funcionarios inescrupulosos, sólo terminan por agudizar esa pésima imagen y generan una gran repulsión en los ciudadanos que ven con muy malos ojos a sus dirigentes.

Lo cómico y paradójico de esto es que son exactamente esos ciudadanos indignados los culpables de dicha situación. En múltiples ocasiones he podido observar a personas que se dicen orgullosamente apolíticas, con explicaciones como que la política de este país les da asco, que todos los políticos son bandidos, que todos son ladrones, etc, etc. 

¿Acaso no somos los ciudadanos los que escogemos a nuestros dirigentes políticos? Esa es la pregunta que hay que hacerle a esas personas. Su apatía nos ha llevado al extremo de ver dentro del concejo de Bogotá a un lustrabotas. Y no es que yo tenga algo en contra de este oficio que como cualquier otro es respetable, es que estoy convencido que para tener una mejor ciudad, para tener un mejor país, nuestros dirigentes políticos tienen que ser personas preparadas y capaces de entender las diferentes situaciones o problemas para poder solucionarlos de raíz. 

Es sorprendente la cantidad de personas que realmente no merecen ocupar cargos públicos, bien sea por su moral, por sus méritos, por sus conocimientos o por la forma en que llegaron a estos cargos, y desgraciadamente son ellos quienes determinan el futuro de nuestra sociedad.

Los políticos no pueden seguir siendo elegidos por estómagos vacíos, pues esto nos lleva a que el que pague la mejor marranada, o la fiesta más grande en la que más licor se regale, es el que termina por sacar la mayoría de los votos.

Confío en que el avance de la tecnología permitirá a los electores conocer más sobre los candidatos, pero no está demás que todos colaboremos con nuestros amigos, familiares y conocidos, para que todos ejerzan su derecho al voto, que en mi opinión debería ser obligatorio, y de paso ilustrarlos un poco sobre las hojas de vida y el pasado de los candidatos más populares, para que por lo menos tengan una base sobre la cual puedan decidir.

Si queremos ayudar con un cambio para una mejor sociedad, debemos empezar a trabajar en la cultura del voto.

Seamos nosotros el cambio que Colombia necesita, pues finalmente la decisión está en nuestras manos.

@JuMaJaRa

26 septiembre, 2013

DE LA ENTRADA AL PLATO FUERTE



Estamos pues ante la posibilidad de cambiar para siempre la política de nuestro país para pasar de las estiercoleras dónde se revuelcan los puercos esperando su ración, a un lugar dónde se encuentren personas honorables, decentes y leales que trabajen con dedicación y sobre todo con amor por Colombia


Cuando era pequeño, mientras veía las noticias, con frecuencia le preguntaba a mi madre ¿Por qué aquí siempre ganan los malos? ¿No se supone que deberían ganar los buenos?

En mi cabeza sólo estaba el ideario de las películas de Hollywood, o tal vez las caricaturas, en las que al final siempre ganan los buenos;  sin embargo nuestra realidad era bien diferente, un ataque al ejército aquí, una emboscada allá, un atentado terrorista en una ciudad, una toma a un pueblo con secuestro de soldados y civiles, un enfrentamiento del ejército con la guerrilla, donde la mayor cantidad de bajas siempre la ponía el ejército, etc, etc, etc.

Hablando claramente, la victoria de los Narco-Terroristas (el mal) sobre el ejército y la institucionalidad colombiana (el bien) era inminente. Un pueblo acorralado y oprimido por los actos cobardes y terroristas de las Narco Guerrillas, se refugiaba en el centro de los cascos urbanos buscando, de alguna manera, un mínimo de protección, mientras se perdía de las grandes maravillas rurales, la riqueza paisajística, ecológica y cultural de su gran país.

Un buen día, apareció en la vida nacional un personaje de origen campesino, hablado coloquial, singular simpatía, pequeña estatura pero gran carácter. Había aparecido en Colombia la persona que le daría la vuelta a la historia y a la realidad nacional.

Es claro que hablamos de Álvaro Uribe Vélez para quien la tarea, casi imposible, de transformar a Colombia no fue inalcanzable, sino un logro que aún la mayoría de los colombianos recuerda y agradece.

Sobre la labor heroica del Presidente Uribe y sus cifras no me detendré, ya han sido suficientemente publicitadas y quien necesite más pruebas del cambio tangible que logró en sus 8 años de gobierno, es porque no vivió en Colombia aquel período, estaba muy pequeño, o por alguna razón su odio lo enceguece  y sólo nota los pequeños puntos negros sobre un gran océano blanco.

Compatriotas, difícilmente se repetirá en la historia un acontecimiento similar al que estamos por vivir en nuestro país. Quedó demostrado que las tesis que propuso Álvaro Uribe Vélez para gobernar el país funcionan, y de qué manera!  Lograr un giro de 180° de país fallido a líder de la región en tan sólo 8 años, y aun con el agravante del terrorismo aliado al narcotráfico, no es poca cosa.

Ahora bien, eso fue apenas un pequeño bocado, podríamos decir que fue la entrada.  Posterior a eso, por situaciones que sólo en el futuro comprenderemos, Álvaro Uribe Vélez y sus seguidores fuimos engañados, pero no vamos a llorar más sobre la leche derramada, vamos a levantar la cabeza y mirar al frente.  Al proyecto político del Expresidente Uribe le hacían falta unas bases firmes, unas bases depuradas, un equipo de trabajo comprometido con el país y no con el poder.  Y eso es lo que tenemos ante nosotros.

Lo que el Expresidente Álvaro Uribe nos propone ahora es pasar de la entrada al plato fuerte. Ya nos dio una prueba de cómo puede ser una Colombia gobernada y regida por sus políticas (la cual aprobó más del 80% de Colombia), en buena hora tenemos como compararla con la fallida política tradicional de favores políticos, burocracia, derroche, desconexión con el pueblo y por supuesto mermelada.  Es sólo mirar atrás Gaviria, Samper, Pastrana y ahora Santos, todos unos gobiernos pobres, mediocres; cuando no, ladrones y corruptos.

El proyecto del Centro Democrático es un proyecto para inmortalizar las políticas de Álvaro Uribe, pasar del Caudillismo a un partido que personifica ese amor, esa abnegación y dedicación con la que se debe trabajar para lograr un mejor país. Si bien la lista no es perfecta, y comprendo que a algunas personas se les despierten inquietudes con 3 o 4 personas que irían al congreso, si se mira el macro del proyecto, es un proyecto limpio y renovado. La gran mayoría de estos Colombianos son ilustres desconocidos, personas que desde sus áreas han trabajado silenciosamente por el país y no por mover maquinarias políticas, de hecho no vemos allí delfines ni personajes que se ufanen por contar con X cantidad de votos.  Acá lo que se ha buscado es sin duda, renovar el congreso de Colombia para pasar de un círculo vicioso, dónde siempre se eligen los mismos apellidos o sus ungidos, a un círculo virtuoso dónde el gran compromiso sea trabajar por Colombia.

Estamos pues ante la posibilidad de cambiar para siempre la política de nuestro país para pasar de las estiercoleras dónde se revuelcan los puercos esperando su ración, a un lugar dónde se encuentren personas honorables, decentes y leales que trabajen con dedicación y sobre todo con amor por Colombia.

La historia está por cambiar.

@JuMaJaRa

10 septiembre, 2013

SE ESTÁ PERDIENDO LA DEMOCRACIA

Todavía no puedo creer que en Colombia llegan aliados de las FARC a los más altos cargos públicos y la gente cree que eso son juegos de niños, recuerden que las guerrillas colombianas utilizan lo que se conoce como la COMBINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA





Dicen que la mejor forma para memorizar algo es repetirlo varias veces.
Permítanme tomarme el atrevimiento de colaborarles con esto. 

Se está perdiendo la democracia, se está perdiendo la democracia, se está perdiendo la democracia, se está perdiendo la democracia.

Todavía no puedo creer que en Colombia llegan aliados de las FARC a los más altos cargos públicos y la gente cree que eso son juegos de niños, recuerden que las guerrillas colombianas utilizan lo que se conoce como la COMBINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA.

Si bien en el campo militar y en los frentes de batalla campal las guerrillas no han cesado sus acciones, si se han disminuido, mientras tanto en los frentes político y jurídico van subiendo como espuma.

La justicia en nuestro país está permeada hasta sus más profundas entrañas por simpatizantes de las guerrillas y mientras nosotros celebrábamos victorias militares, que en su momento fueron importantes, en lo más profundo de la rama judicial se multiplicaban unas células cancerígenas, que como toda enfermedad mortal avanzan silenciosamente y sus síntomas aparecen cuando la enfermedad es difícilmente reversible.

Muchas veces nos han tachado de apocalípticos, incendiarios y quien sabe cuántas cosas más. No importa, lo que está sucediendo en Colombia es sumamente grave y la gente difícilmente parece notarlo. 

¿Cuantos héroes colombianos más tendrán que ser encarcelados de manera injusta para que reaccionemos enérgicamente?

Tal vez cuando queramos reaccionar ya sea demasiado tarde y no habrá quien nos defienda. Adiós a la propiedad privada, adiós a la industria, adiós al progreso, adiós a las libertades de expresión, adiós a la libertad de prensa y bienvenido el Socialismo del Siglo XXI a Colombia.

No estoy siendo terrorista, estoy siendo realista, o reaccionamos de una vez o nos olvidamos de la buena vida que hasta ahora llevábamos en un país democrático.



@JuMaJaRa